A unos kilómetros de la costa occidental de Crimea, frente a la reserva natural de Bolshói Atlésh, en el fondo del mar reposa el vapor hundido 'Cesarévich Alexéi', que se ha convertido en un verdadero paraíso para los buceadores. Este 'Titanic de Crimea' atrae a numerosos investigadores, incluidos los del extranjero. Sin embargo, la historia de este lugar tiene un matiz triste: el vapor se hundió durante la Primera Guerra Mundial, al explotar en una mina enemiga.
Inicialmente, 'Cesarévich Alexéi' no era un buque militar. Fue construido en Hoboken, Bélgica, como un buque de carga y pasajeros, uno de los más modernos en Rusia en ese momento. Las máquinas del vapor tenían una potencia de 3000 caballos de fuerza, permitiendo alcanzar una velocidad de hasta 12 nudos por hora y transportar casi 900 personas. El buque contaba con cuatro bodegas para carga y enfrentó la Primera Guerra Mundial en ese estado.
En otoño de 1914, el gobierno comenzó la movilización de barcos civiles para el servicio militar. El Estado Mayor planeaba una operación de desembarco en el Bósforo, y al 'Cesarévich' le correspondía llevar tropas al estrecho. Los soldados entrenaron durante mucho tiempo, pero a finales de año los planes cambiaron y la operación fue cancelada.
El buque volvió a su tarea principal, el transporte de carga. Cada viaje en el Mar Negro era arriesgado debido a las minas y submarinos enemigos. 'Cesarévich' tuvo suerte durante mucho tiempo y regresaba al puerto ileso. Sin embargo, la suerte le dio la espalda.
El 16 de junio de 1916, cerca del cabo Tarkhankut, se produjo una poderosa explosión bajo el casco del vapor, el buque chocó con una mina. La tripulación intentó reparar las vías de agua, pero los daños eran demasiado graves y el agua inundó las bodegas. 'Cesarévich Alexéi' se hundió lentamente, pero todos los marineros lograron abandonar el barco. Más tarde, en la época soviética, se intentaron levantar el buque, pero no tuvieron éxito. Los buzos solo pudieron recuperar sacos de harina y botellas de champán.
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