El camino acuático Volgo-Báltico, nombrado en honor a Lenin, fue una de las estructuras hidro-técnicas más significativas y complejas de la Unión Soviética. Su creación se basó en el sistema acuático de Mariinsky, que fue establecido durante el reinado de Pablo I a finales del siglo XVIII. El camino recibió su nombre en honor a la esposa del soberano, María Fiódorovna. El primer barco navegó por el nuevo canal que conecta los ríos Kovzha y Vytégra en 1808.
Durante los siguientes cincuenta años, todas las ciudades acuáticas desde San Petersburgo hasta Rybinsk se unieron gradualmente en un único sistema: se construyeron esclusas de navegación, se aumentaron sus dimensiones y se enderezaron las curvas de los ríos. A lo largo de todo el sistema de Mariinsky había 20 presas y 5 puentes levadizos, incluyendo el puente Sivertsev en Vytégra, así como los puentes Volokov, Annenksy, Filippov y Pavlov. Como resultado, el camino acuático de Mariinsky se convirtió en un canal fluvial técnicamente perfecto, que se mantenía en orden y se reparaba regularmente.
El nuevo sistema fluvial contribuyó al significativo desarrollo de la economía del Imperio Ruso: las ciudades en su camino adquirieron potencial industrial, y la navegación alcanzó un nuevo nivel.
Durante los años de la Primera y Segunda Guerra Mundial, el sistema de Mariinsky fue un importante objeto estratégico. A través de él se transportaron toneladas de carga necesarias para el frente y la retaguardia, y conectó el Volga con el Báltico.
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