Se considera que la colonización de Siberia por los rusos comenzó tras las expediciones de Ermak, sin embargo, investigaciones de etnógrafos y arqueólogos refutan esta opinión. Según diferentes datos, los rusos cruzaron los Urales ya en el siglo XIV. El arqueólogo Vasili Florinski, al realizar excavaciones en la zona del Obi, encontró numerosos objetos característicos de Rusia: jarras pintadas, cuentas de loza, anillos de oreja, espadas antiguas y pulseras. También se descubrieron cotas de malla rusas y anillos con patrones similares a los que se encuentran en los antiguos aljabas rusos.
Se sabe que los locales llamaban a los forasteros de Rusia chaldones. El significado exacto de esta palabra es desconocido, pero existen dos versiones principales. Una de ellas sugiere que chaldón es una abreviatura de "hombre del Don", la otra, que son personas que llegaron del Don en embarcaciones. Hablaban en un antiguo dialecto ruso, usando palabras como "komoni" en lugar de "koni" y "chalovik" en lugar de "chelovek". La doctora en ciencias históricas Galina Pelykh de Tomsk señalaba que parte de los habitantes originales de Siberia utiliza un habla especial: "igorod", "igurtsý", "da cha", "da poshto", "ty, matka, cha, ta ty cha".
Los chaldones llevaban un estilo de vida ascético, viviendo en grandes familias en casas conectadas. Se dedicaban a la caza, la pesca y la agricultura, y antes de la llegada de los cosacos de Ermak ya habían establecido comercio con los habitantes locales. Un siglo después, sus filas se vieron reforzadas por campesinos fugitivos y disidentes que resistían la imposición violenta del cristianismo ortodoxo según el modelo nikoniano. Quizás esto fue lo que llevó a que su papel en la colonización de Siberia fuera olvidado, mientras que toda la gloria recayó en Ermak y sus tropas.
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