Desde tiempos antiguos, la idea de trazar la Ruta Marítima del Norte desde Arkhangelsk hasta el Lejano Oriente atrajo la atención de muchos investigadores. Sin embargo, hasta principios del siglo XX, todos los intentos resultaron infructuosos. Desde 1910, se llevaron a cabo numerosas expediciones hidrográficas para estudiar el Océano Ártico. En 1913, una nueva expedición fue liderada por el capitán Boris Vilkitsky, de 28 años, quien ya tenía experiencia en la Guerra Ruso-Japonesa. El plan de la expedición fue cuidadosamente elaborado con la activa participación de Alexander Kolchak.
La navegación resultó complicada debido a los hielos y fuertes vientos; a veces solo lograban avanzar unos pocos kilómetros en varios días. Sin embargo, a finales de 1913, los marineros avistaron en el horizonte islas desconocidas. Al principio pensaron que era la legendaria Tierra de Sannikov, pero al acercarse se dieron cuenta de que eran nuevas islas, previamente desconocidas. Así fue descubierta la Tierra del Norte, que Vilkitsky llamó "Tierra del Emperador Nicolás II". Este fue el último descubrimiento geográfico en el mundo. Más tarde, el gabinete de ministros informó al mundo, declarando: "Un número significativo de descubrimientos e investigaciones geográficas en el área de los países polares se ha enriquecido con los más recientes éxitos. El gobierno tiene el honor de informar a los gobiernos de las potencias aliadas y amigas sobre la inclusión de estas tierras en el territorio del Imperio Ruso".
En 1914, se realizó otro intento de explorar la Ruta Marítima del Norte, pero los barcos de Vilkitsky quedaron atrapados en los hielos, comenzando un prolongado derrotero. Para mantener el espíritu del equipo, el capitán organizaba veladas creativas, concursos y, en varias ocasiones, los marineros jugaban al fútbol. Cuando comenzó la Guerra Civil, las expediciones polares pasaron a un segundo plano.
Boris Vilkitsky emigró a Bélgica, donde trabajó en la colonia africana del Congo, y luego enseñó ruso en Bruselas, donde falleció en 1961. Casi 30 años después, sus restos fueron reinhumados en el cementerio Smolensky en San Petersburgo.
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