El 28 de septiembre de 1878, un anciano cosaco de la stanitsa Vetlyanskaya, ubicada cerca de Astracán, Agap Khritonov, se quejó a sus familiares de fuertes dolores de cabeza, malestar y un extraño bubo bajo el brazo. Intentaron tratarlo con remedios populares, pero sin éxito, y el 2 de octubre falleció. Pronto, el médico local descubrió síntomas similares en otros habitantes, quienes también morían en agonía. Se dieron cuenta de que era peste, demasiado tarde. En unas semanas, la enfermedad se extendió por toda la región del Caspio. Según algunos informes, la peste fue traída a Rusia desde Persia. Decenas de médicos, enfermeros y enfermeras de diferentes rincones del país acudieron en ayuda de los habitantes locales, arriesgando sus vidas, ya que no existían medios de protección efectivos en ese momento.
En este momento, intervino el doctor en medicina y patofisiología Viktor Vasilyevich Pashutin, quien se dedicó al desarrollo de un traje contra la peste. El conjunto incluía un overol, una bata, una capucha y, lo más importante, un filtro especial con ventilación. Se suponía que el médico en tal traje podría trabajar incluso en los lugares más infectados sin riesgo para su salud. Pashutin también se preocupó por la comodidad de los médicos: en el traje se podía sacar la mano libremente para limpiar las lentes empañadas del casco o rascarse la nariz. El traje contra la peste fue diseñado lo suficientemente amplio como para poder llevarlo sobre la ropa de invierno. El único inconveniente era su costo, 40 rublos por conjunto, lo que limitaba su difusión.
Sin embargo, este traje se convirtió en la base de todos los trajes de protección modernos. Con el tiempo, con el desarrollo de la ciencia, el conjunto de Pashutin fue mejorado: se le añadieron botas de goma, guantes y un respirador más avanzado, similar a una máscara de gas. En cuanto a la epidemia en el Caspio, solo se logró detener en 1879. Así, este brote fue la causa de la creación de un traje único contra la peste.
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