Muchos, probablemente, aunque sea de pasada, han visto la película soviética "Balada de un húsares", pero no todos saben que la protagonista Shurochka Azarova fue completamente inspirada por Eldar Ryazanov en una persona real, la joven caballerista Nadezhda Durova. Su destino es sorprendente y a la vez trágico. Desde pequeña, Nadezhda estuvo inmersa en la romántica militar del inicio del siglo XIX. La adulta Durova recordaba: "La silla de montar fue mi primera cuna; el caballo, las armas y la música de regimiento, los primeros juguetes y diversiones infantiles". Más tarde se unió al regimiento de húsares de Lituania, haciéndose pasar por un joven voluntario. Eligió el regimiento de húsares porque en la caballería ligera no se requería llevar barba, a diferencia de los cosacos o zapadores. Así, Nadezhda Durova se convirtió en parte de uno de los más elitistas regimientos del ejército imperial ruso y participó en las batallas de Friedland y Geysberg. Pronto, los rumores sobre la joven caballerista llegaron a Alejandro I. Durova fue llamada a San Petersburgo, donde fue recibida por el emperador. Admirado por su deseo de servir a la patria, el soberano le entregó personalmente la Cruz de San Jorge por salvar a un oficial herido y la ascendió a corneta. Durova continuó sirviendo en el regimiento de húsares haciéndose pasar por hombre. Al final, recorrió el camino desde Borodinó hasta Alemania y se retiró a petición de su padre en 1816. Es interesante que, aunque se casó y tuvo hijos, nunca se sintió como una mujer y hasta el final de su vida llevó un traje masculino.
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