En 1918, en Petersburgo, al igual que en toda Rusia, era difícil debido a la guerra, epidemias y hambre. En este tiempo difícil, el artista de 40 años Boris Kustodiev a menudo recordaba su infancia y juventud en Astracán, cuando la vida era abundante y tranquila. Recordaba cómo él y su madre disfrutaban sentados en el balcón tomando té. Estos recuerdos lo inspiraron a crear una pintura dedicada a esos tiempos.
Kustodiev decidió representar en la pintura a una compradora robusta, simbolizando la dueña de la vida. Sin embargo, le costó encontrar la imagen adecuada. Un día notó a su vecina Galina Aderkas, que vivía en la calle Vvedenskaya, 7. La joven estudiaba en el primer año de la facultad de medicina y se caracterizaba por su salud, alegría y mejillas sonrosadas, lo que la hacía la modelo ideal para la compradora. Galina conocía a Kustodiev y aceptó con gusto posar para él. Durante el proceso, el artista la retrató un poco más rellenita de lo que realmente era.
La trama de la pintura es simple, pero en eso radica su encanto. La compradora está sentada en el balcón, disfrutando del té de la tarde, junto a ella se acomoda un gato gordo, y en la mesa hay una abundancia de productos de antes de la revolución: sandía de Astracán, uvas y pasteles. En el fondo, el pueblito provincial se sumerge gradualmente en el sueño. La pintura transmite una atmósfera de tranquilidad y disfrute de la vida. En 1919, se presentó en una exposición en el Palacio de Invierno, que entonces fue renombrado como Palacio de las Artes.
La pintura causó una fuerte impresión en los visitantes de la exposición. Hoy en día, 'La compradora tomando té' se conserva en el Museo Ruso Estatal en Petersburgo. En cuanto a Galina Aderkas, no se convirtió en médico, sino que se dedicó a la creatividad, trabajando durante mucho tiempo en la Administración de Radiodifusión Musical, donde se encargaba de la sonorización de películas.
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