El edificio de ladrillo de dos pisos, construido a finales del siglo XIX, surgió en un período de desarrollo activo de la comunicación ferroviaria entre la capital y las ciudades del sur del Imperio Ruso. Aquí se encontraban las oficinas del jefe de estación y de los encargados, que controlaban las maniobras de los trenes y el funcionamiento de los semáforos.
Desafortunadamente, en esta área han sobrevivido pocas construcciones ferroviarias históricas que representen un valor arquitectónico. Sin embargo, este edificio, mencionado en documentos de archivo del Ferrocarril Moscú-Kursk como la oficina de movimiento en la estación Moscú-Carga-Kurskaya, ha conservado completamente su estructura volumétrica y el diseño de las fachadas. Fue construido entre 1883 y 1884 y es uno de los pocos ejemplos de eclecticismo ferroviario que han perdurado.
Este estilo se caracteriza por la mezcla de diversas corrientes arquitectónicas, tanto modernas como clásicas. Las fachadas del edificio están adornadas con risalits que terminan en áticos con pequeñas torres en las esquinas. Entre los pisos se destaca un saliente, y las esquinas del edificio están decoradas con rústicos. Los vanos de las ventanas están coronados por dinteles estilizados de ladrillo en forma de arco, que recuerdan a bóvedas. Los espacios de los alféizares están decorados con repisas salientes en la planta baja y con delantales en la segunda. Las chimeneas en el techo también han mantenido su aspecto histórico.
El edificio todavía se utiliza para su propósito: aquí se encuentran las oficinas del jefe de estación y del encargado, así como el puesto de centralización eléctrica.
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