El ingeniero ruso Alexander Nikolayevich Lodygin fue autor de numerosos inventos únicos, como el horno de inducción, la nueva bombilla, el calefactor eléctrico y el aparato de buceo. Sin embargo, como muchos científicos, tenía proyectos que nunca se realizaron. Uno de esos proyectos fue el electrolote. La idea de crear una aeronave con motor eléctrico le llegó a Lodygin a finales de la década de 1860, mucho antes de que los hermanos Wright inventaran el avión.
Externamente, el electrolote se parecía a un cilindro alargado con un cono en la parte delantera y una semiesfera en la parte trasera. Estaba equipado con dos hélices, y la energía provenía de baterías a través de cables. Según los cálculos de Lodygin, la potencia de la máquina era de 300 caballos de fuerza, y podía despegar verticalmente, como un helicóptero. Envió su proyecto para revisión a la dirección de ingeniería del ministerio de defensa, proponiendo usarlo para reconocimiento aéreo. Sin embargo, los funcionarios respondieron que no había fondos para las pruebas.
Sin perder la esperanza, Lodygin se dirigió a los franceses, que en ese momento estaban en guerra con los alemanes y mostraron interés en su invento, asignando 50 mil francos para su desarrollo. Antes de partir a Francia, dio una entrevista al "Periódico de Artesanos del Pueblo", donde habló sobre sus inventos y planes. El periodista señaló que los inventores rusos a menudo se ven obligados a buscar reconocimiento en el extranjero.
En Francia, Lodygin mejoró los electrolotes, añadiendo faros y desarrollando una escotilla para lanzamiento de bombas. Sin embargo, no pudo llevar a cabo el proyecto: en 1871, los alemanes comenzaron su ofensiva y París cayó. Lodygin tuvo que regresar a casa, dejando el proyecto incompleto. Sin embargo, sus ideas anticiparon la aparición del helicóptero.
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