A principios del siglo XX, se hizo evidente que la aviación tenía un gran futuro. En 1910, se creó el departamento de aviación en la Fábrica Ruso-Báltica en Zasengof, en el distrito de Zadvins en Riga. Aquí, talentosos diseñadores comenzaron la producción de los primeros motores para aviones en el Imperio Ruso. El nuevo taller 'Motor' fue dirigido por el ingeniero Teodor Kalep, un diseñador de aviones de Livonia con raíces estonias.
Los vuelos de prueba fueron realizados por la famosa piloto rusa Lydia Vissarionovna Zvereva, volando sobre Riga, donde el hipódromo estaba ubicado en la zona de Solitude (hoy Zolitūde), y sobre la costa de Riga. En 1912, el departamento de aviación se trasladó a San Petersburgo, donde trabajó el destacado diseñador Igor Ivanovich Sikorsky.
Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, muchas tradiciones de producción se perdieron. La resurrección ocurrió en la época soviética, cuando empresas como la Fábrica de Construcción de Vagones de Riga, VEF, RAF y la fábrica de radios de Popov se convirtieron en marcas famosas.
Sin embargo, el legado industrial de la época soviética se perdió durante el período de independencia de Letonia.
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