Alexander Ivanovich Zass no poseía datos físicos sobresalientes: su altura era de 168 cm y su peso, incluso en la mejor forma, no superaba los 80 kg. Sin embargo, gracias a entrenamientos arduos, se convirtió en uno de los artistas de circo rusos más conocidos en Europa. Hasta alcanzar la mayoría de edad, Sasha Zass vivió cerca de Saransk, donde su padre trabajaba como mayordomo en una finca. Una vez, después de una feria, asistieron a una actuación de un circo ambulante. Al ver los trucos de fuerza de los acróbatas, Zass se entusiasmó con este arte. Comenzó a entrenar por su cuenta, levantando grandes piedras con palos y doblando varillas de hierro. En Orenburgo, durante sus estudios, se unió a la compañía de circo local y sorprendió al público con el número 'equilibrio con samovar', en el que recorría la arena sosteniendo un samovar con brasas ardientes en la frente.
Sin embargo, su carrera en Rusia se interrumpió. En 1915, fue reclutado para el frente, donde sirvió en la caballería y mostró una valentía increíble. Se decía que una noche, llevó a su querido caballo fuera del campo de batalla sobre sus hombros. Pero la suerte cambió para él: sufrió una grave herida en ambas piernas y despertó en cautiverio austriaco. Los médicos estaban a punto de amputarle las piernas, pero Zass insistió en la operación, y lograron salvar sus extremidades. Más tarde, escapó de la prisión y, bajo un nombre falso, se unió a un circo en Budapest.
Allí, nuevamente le esperaba el éxito: el público se sorprendía al verlo doblar las varillas de la jaula de los tigres, hacer malabares con mancuernas y atrapar bolas de hierro disparadas desde un cañón. Otro número popular era 'la forja del diablo', donde se acostaba sobre una tabla con clavos, sobre él colocaban una piedra de 500 kilogramos, que los asistentes rompían con un martillo. El público estaba encantado. Una vez, el director del circo le preguntó sobre el secreto de su éxito, y Zass respondió: 'Lo principal es fortalecer no los músculos, sino los tendones'. Al finalizar su carrera a los 66 años, se dedicó a adiestrar perros. La muerte lo sorprendió en el circo, cuando salvaba a los animales de un recinto en llamas y sufrió graves quemaduras en la cabeza.
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