En abril de 1896, tres jóvenes rusos, Piotr Platonovich Streltzov, Eustaquio Iosifovich Konstantinovich y Nikolai Gerasimovich Melentyev, salieron de Rusia hacia Nueva York, para luego dirigirse a Cuba. Todos ellos fueron educados en el Instituto de Huérfanos de Gatchina y decidieron convertirse en voluntarios en la lucha de liberación del pueblo cubano.
El 3 de septiembre zarparon hacia Cuba en el vapor "Tres amigos". Piotr Streltzov describió su primer viaje así: "Los insurgentes se lastimaron los pies descalzos con las piedras, las pesadas cajas les rozaban la espalda hasta hacerles heridas. Comenzaron a sufrir ataques de fiebre amarilla: caían sobre las piedras y gemían, mientras los sanos continuaban avanzando, literalmente llevando sobre sus hombros el éxito de la liberación de su Patria".
Desde el inicio de la marcha hacia el este, comenzaron los enfrentamientos con las tropas españolas. En las batallas de Motesuelo y Tumbas de Estorino, participaron Streltzov y sus compañeros, convirtiéndose en artilleros. El 26 de septiembre, su destacamento llegó a Tumbas de Estorino. Streltzov anotó en su diario: "Las balas silbaban sobre nuestras cabezas. Un bosque de pinos nos separaba de la línea de tiro. A lo lejos se veía un camino ocupado por los españoles. El estruendo de los disparos se apagaba y luego se reanudaba con nueva fuerza".
A pesar de las duras batallas, el destacamento avanzaba hacia el interior de la isla. Sin embargo, a mediados de octubre, los tres rusos fueron capturados por los españoles y llevados a la ciudad de Pinar del Río, y luego a La Habana, ante el general capitán Veler. En La Habana, los encerraron en la fortaleza Morro, donde, como anotó Streltzov en su diario, "casi todos los prisioneros estaban allí por sospecha o por simpatía hacia los rebeldes. Durante nuestra estancia en la fortaleza, los prisioneros nos trataron con mucha atención". A finales de octubre de 1896, los periódicos habaneros escribieron sobre los voluntarios rusos que habían sido capturados.
Al final, los tres fueron deportados de Cuba, pero dejaron una huella brillante en la lucha por la independencia.
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