Hoy en día, el apellido Kalashnikov se asocia principalmente con el famoso fusil, pero en la Rusia imperial estaba relacionado con la cerveza. Esta popular marca de bebida se podía adquirir en Penza, en la calle Kuprina, 5.
En este lugar había un almacén donde la cerveza se vendía exclusivamente al por mayor. Los principales compradores eran restaurantes y cafeterías. Según los testimonios de contemporáneos, la calidad de la cerveza era buena y competía exitosamente con los productos de otras fábricas. La fábrica fue fundada en 1811, y uno de sus fundadores fue el comerciante Kalashnikov. Inicialmente, la cerveza se vendía solo en San Petersburgo, pero pronto la fábrica comenzó a generar ganancias significativas, y Kalashnikov decidió expandir el negocio. Así surgieron sucursales en otras ciudades. A finales del siglo XIX, la fábrica se convirtió en proveedora de la Corte de Su Imperial Majestad, y esta cerveza era apreciada por Alejandro III. A principios del siglo XX, cuando los fundadores ya no estaban vivos, 'Kalashnikov' ganaba alrededor de 1 millón de rublos al año y se había convertido en una de las empresas más grandes y ricas de Europa del Este. La fábrica se expandía constantemente y a menudo lanzaba nuevas variedades de cerveza, entre las cuales eran especialmente populares la oscura vienesa y el porter inglés.
En Penza no se elaboraba la cerveza Kalashnikov; se transportaba desde Moscú en cisternas ferroviarias, luego se vertía en barriles y se traía a Kuprina, 5.
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