Muchos conocen el destacado talento y el pensamiento creativo de Dmitri Mendeléyev, gracias a los cuales sus retratos adornaban las aulas de química. Sin embargo, no todos saben que una vez tuvo que actuar como espía. Durante mucho tiempo, los descubrimientos científicos jugaron un papel importante en la defensa de los países. Así fue en la década de 1880, cuando los franceses inventaron la pólvora sin humo y casi dominaron el piroxilina. Antes de esto, en los ejércitos se utilizaba pólvora común, que al disparar creaba una nube de humo, dificultando la visibilidad y haciendo que el disparo a larga distancia fuera inútil. Además, era muy sensible a la humedad.
Los franceses lograron un avance significativo, y el Ministerio de Marina pidió a Mendeléyev que estudiara su descubrimiento. Dmitri Ivanovich aceptó y se dirigió a Francia, oficialmente en el marco de actividades científicas. Allí visitó laboratorios químicos e incluso se infiltró en una fábrica de pólvora sin humo. Sin embargo, no pudo descubrir los secretos del procesamiento del piroxilina debido a la estricta confidencialidad.
Entonces, Mendeléyev recurrió a la astucia. Al enterarse de una línea de ferrocarril que conducía a la fábrica, compró todas las revistas y periódicos en las tiendas cercanas y estudió el horario de los trenes. Con base en los datos sobre el suministro de celulosa, ácido sulfúrico y ácido nítrico, pudo calcular las proporciones aproximadas de la composición química del piroxilina francés. Con esta información importante, regresó a su patria y posteriormente mejoró significativamente el piroxilina francés.
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