Desde hace mucho tiempo conocemos la frase "Pintura de Repin, ¡Llegaron!", que sugiere una situación embarazosa e incluso vergonzosa. Sin embargo, a pesar de la creencia popular, Ilya Repin no tiene relación con esta obra. La pintura pertenece al artista de Vorónezh León Grigórievich Solovióv y se llama "Monjes. No llegaron allí". Fue pintada en la década de 1870 y se convirtió en una verdadera obra maestra. La trama de la pintura es algo vulgar, pero precisamente eso la hace divertida.
En el lienzo se representan a mujeres rurales que se bañan en el río, desnudas y disfrutando del cálido agua de verano. De repente, debido a la corriente, se acerca a ellas una barca con monjes. Los jóvenes monjes están tan atónitos por lo que ven que no pueden apartar la mirada de las mujeres desnudas, mientras que el monje mayor simplemente sonríe con amabilidad, como reconociendo la imprevisibilidad del destino. Es curioso que ninguno de los monjes se da la vuelta ni cierra los ojos ante la inesperada escena. Solovióv también retrató magistralmente las emociones de las mujeres: algunas tienen miedo y sorpresa en sus rostros, otras ríen, y otras permanecen indiferentes ante la aparición de los invitados.
Pero, ¿cómo es que esta traviesa pintura fue atribuida a Repin? En la época soviética, la pintura fue enviada al Museo de Arte de la ciudad de Sumy, donde se encontró junto a las obras de Repin. Dado que Ilya Efimovich también disfrutaba de hacer bromas en sus pinturas, los visitantes asumieron que esta también era su obra. El nombre de la pintura no se recordaba, y la gente comenzó a llamarla "¡Llegaron!". Desde entonces, esta expresión ha llegado a significar una situación incómoda y anecdótica.
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