Cada uno de nosotros pudo tener un maestro en la escuela que provocaba desagrado. Las razones podían ser diversas: comentarios bruscos o métodos de enseñanza. Incluso el conocido crítico literario Vissarion Grigorievich Belinski tuvo un maestro así. En su infancia, estudió en Penza, en uno de los gimnasios más prestigiosos de la provincia de Penza del siglo XIX. La educación allí era estricta y completa: se enseñaban física, matemáticas, lengua rusa, historia, geografía y otras materias. Al graduarse, los alumnos dominaban el latín.
Sin embargo, en este gimnasio también había maestros de carácter complicado. El maestro de física y matemáticas, Vasily Merkushev, desde el principio no le cayó bien a Belinski. Sus compañeros de clase recordaban: "Una vez, Vissarion no entendió una ecuación y pidió que se la explicaran de nuevo. Vasily Filippovich se enfureció de repente y gritó: '¡Que les den, entiendan como quieran, yo no voy a repetir nada!', después de lo cual, rompiendo la tiza contra la pizarra, salió del aula. En la siguiente clase, cuando comenzaba el interrogatorio, las malas respuestas eran seguidas de bajas calificaciones".
Según rumores, Merkushev a menudo le hacía a Belinski preguntas que solo se estudian en las facultades de física y matemáticas. Quizás no le gustaba Vissarion por su interés en la historia y la literatura, considerando las ciencias humanas como secundarias. Sin embargo, Belinski logró ingresar a la Universidad de Moscú y se convirtió en uno de sus mejores graduados. ¿Y tú, tuviste un maestro que no te gustara?
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