Inicialmente, la fortaleza defensiva se extendía por cientos de kilómetros, protegiendo numerosas ciudades y pueblos. Simbirsk fue construido en el siglo XVII como parte de esta línea. Los arqueólogos lo descubrieron por primera vez a finales de la década de 1980, cuando encontraron restos de antiguas fortificaciones en las modernas calles de Lenin y Tolstoy. A principios del siglo XXI, las autoridades locales decidieron restaurar parte del terraplén y la alta torre de vigilancia, que se convirtió en un complejo museístico. La exposición del museo está dedicada a la guerra del siglo XVI-XVII.
Aunque la profundidad del foso y la inclinación del terraplén ya no son las mismas que antes, ofrecen una idea del antiguo sistema defensivo. Los dos pisos inferiores de la torre-museo están dedicados al ejército ruso del siglo XVII, mientras que el tercer piso se centra en la arquitectura rusa de madera y las características defensivas. Los visitantes pueden familiarizarse con los decretos imperiales, mapas y otra documentación.
Uno de los objetos más valiosos del museo son los dibujos de Erik Palmqvist, agregado militar sueco, que representó en detalle el uniforme de los soldados y generales del siglo XVII, partes de las estructuras defensivas y mapas.
Para la exhibición de armas, se ha destinado una sección especial, donde se presentan muestras de armas blancas, de fuego y de artillería, así como elementos de equipo de protección. Los visitantes pueden probarse el atuendo de un arquero con hacha y sable y tomarse una foto como recuerdo. También resulta interesante el carruaje con la exposición 'Molinos de Simbirsk', donde se puede estudiar la historia del molino y ver un modelo de un molino de agua restaurado según un antiguo patrón.
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