La casa en la colina de Voznesenskaya fue adquirida en 1908 y pronto equipada con todas las comodidades modernas de la época: baño con calentador de agua, electricidad y teléfono. En ese tiempo, tal "lujo" era una rareza. En el sótano, donde más tarde fue fusilada la familia imperial, había una bodega de vino.
En la primavera de 1918, según la versión oficial, Nicolás II debía ser trasladado de Tobolsk a Moscú para un juicio. Se necesitaba un alojamiento temporal en Ekaterimburgo, y el poder soviético eligió la casa Ipatiev, desalojando temporalmente al ingeniero.
En abril de 1918, Nicolás II fue llevado a Ekaterimburgo. En la noche del 16 al 17 de julio, Nicolás II, su esposa Alexandra Fedorovna, sus hijos, el doctor Botkin y tres sirvientes fueron asesinados en el sótano de la casa, y los cuerpos fueron llevados a una mina abandonada cerca de la ciudad.
Varios días después de la tragedia, a Nikolai Ipatiev le devolvieron las llaves y se le permitió regresar a la casa, pero decidió abandonar Rusia y pronto murió en Praga.
La historia de la casa no terminó ahí. Desde 1927, se abrió un museo de la revolución en ella, donde se realizaban visitas guiadas, incluso para pioneros. Se les contaba que este edificio se había convertido en el último refugio del "rey vampiro".
El interés por la casa Ipatiev aumentó a mediados de la década de 1970, y entonces comenzaron las discusiones sobre su demolición. La orden de demoler el edificio fue dada por el nuevo secretario del Comité Regional, Boris Yeltsin. Según él, era una decisión del partido, y si no la cumplía, alguien más lo haría. La casa fue demolida en 1977 bajo el pretexto de la reconstrucción del barrio, aunque en realidad no existía tal proyecto, y el lugar permaneció vacío durante muchos años.
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