El templo de San Nicolás en Gifhorn no solo es un lugar de culto, sino también un destacado ejemplo del arte arquitectónico ruso. Los constructores se enfrentaron a muchas tareas complejas, ya que muchos secretos de la arquitectura de madera se habían perdido con la partida de los antiguos maestros. Para recuperar estos conocimientos, el equipo de Horst Wrobel creó un modelo del edificio a escala 1:10. La dificultad radicaba en que ni los empleados del museo de molinos ni un experimentado carpintero con veinte años de experiencia tenían habilidades en este tipo de construcción. A pesar de las tecnologías modernas, como máquinas y grúas, este proyecto se convirtió en un verdadero desafío para la generación actual. Es sorprendente cómo nuestros antepasados, en su mayoría campesinos, creaban tales obras maestras con herramientas simples, lo que genera respeto por su maestría. Horst Wrobel y su equipo quedaron impresionados por lo que el ser humano es capaz de hacer cuando está impulsado por el amor a Dios.
La iglesia está adornada con ocho cúpulas, algunas de las cuales están cubiertas de oro. La estructura consiste en vigas macizas con secciones de 40x30 centímetros, y los troncos más largos alcanzan los 12 metros. Para la construcción del templo se utilizaron más de 400 metros cúbicos de alta calidad de alerce.
La base del edificio está en forma de cruz, con longitudes de 17 y 12.60 metros, lo que le da un aspecto majestuoso a pesar de su relativamente pequeña superficie. La altura de la iglesia es de 27 metros, y no hay ninguna viga en su interior hasta la parte superior, lo que crea la sensación de estar en una catedral y no en una pequeña iglesia de pueblo.
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