La vida del piloto Konstantin Arceulov estuvo llena tanto de altibajos, en el sentido literal como en el figurado. Entró en la historia no solo como héroe de la Primera Guerra Mundial, sino también como el primer piloto que logró salir de un mortal y peligroso barrena. Pero todo a su debido tiempo. Konstantin nació en 1891 y era nieto del pintor Aivazovsky por parte materna. En su juventud soñaba con ser marinero, pero debido a problemas de salud fue expulsado del Cuerpo Naval. Fue entonces cuando Arceulov prestó atención al cielo. En esos tiempos había guerra, y tras terminar la escuela de vuelo, se fue al frente.
Al principio voló en aviones de reconocimiento, y luego se unió a un escuadrón de cazas. Konstantin participó en 18 combates exitosos y una vez derribó un Albatros C-III. Sin embargo, el piloto alemán herido logró aterrizar el avión. Más tarde, los mecánicos rusos lo repararon, y Arceulov ideó un astuto plan: disfrazarse de alemán y volar en ese avión sobre territorio enemigo para realizar reconocimiento. Sin embargo, no siempre todo salió bien, nuestros artilleros antiaéreos en un par de ocasiones lo confundieron con el enemigo y abrieron fuego.
La victoria principal de Arceulov llegó en otoño de 1916, cuando logró controlar la barrena. A principios del siglo XX, la física de este fenómeno aún se entendía mal. El piloto Chervinsky, que milagrosamente sobrevivió a una caída en barrena, recordaba: "Los controles no funcionaban. El avión giraba con el morro hacia abajo, y los intentos de sacarlo solo aumentaban la rotación". Konstantin se dio cuenta de que el avión perdía el control debido al golpe lateral y inferior del aire, y decidió que no debía levantar el morro, sino bajarlo aún más para salir al flujo. En la práctica, su teoría resultó ser correcta. La salida de la barrena se convirtió más tarde en una parte obligatoria de la formación de los pilotos.
Después de la Revolución de Octubre, Arceulov trabajó en la Escuela Superior de Aviación Roja, donde uno de sus alumnos fue Valery Chkalov. En 1933 fue arrestado por una denuncia falsa, y solo en 1947 se le permitió regresar a Moscú. Posteriormente, dibujó aviones para publicaciones infantiles.
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