A finales del siglo XIX, en la actual calle Osipenko, se construyó un granero que pertenecía a uno de los comerciantes más adinerados de la primera guilda, Pavel Mijáilovich Mochalin. En este granero se almacenaban diversos productos que el comerciante, gracias a su posición y posibilidades financieras, podía vender a empresas extranjeras. La ubicación favorable de la ciudad contribuyó al éxito de su negocio.
El destino del propietario del granero después de la revolución sigue siendo desconocido. Sin embargo, el edificio en sí se ha conservado hasta nuestros días en buen estado, a pesar de todos los tumultos del siglo pasado. Actualmente, alberga una sociedad anónima cerrada llamada 'Rostbalkanfarm', y el edificio está incluido en la lista de monumentos arquitectónicos de valor regional protegidos por el estado.
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