Durante su vida, la intérprete de romances Isabella Yuryeva fue llamada la Gitana Blanca y Madame Anshlag. No fue por casualidad: sus conciertos atraían multitudes, y la vida de la cantante estuvo llena de giros inesperados y dificultades. Según la leyenda, el día de su nacimiento, el 26 de agosto de 1899, se rompió una cuerda en el piano de un taller musical en Rostov. El sonido resonó en la sala durante mucho tiempo, como si anunciara el nacimiento de una futura estrella de romances. Su primer debut tuvo lugar a los 16 años en su Rostov natal y estuvo a punto de convertirse en un fracaso. Durante la actuación, un mosquito entró en la boca de Isabella Danilovna, lo que la hizo toser fuertemente. Sin embargo, reuniendo fuerzas, la joven hizo una pausa y continuó cantando, finalizando el concierto entre aplausos.
Inspirada por el éxito, Yuryeva decidió probar suerte en el gran escenario y se trasladó a San Petersburgo. Allí audicionó con el pianista de conciertos Shalyapin, Alexei Taskin, quien, al escuchar su voz angelical, quedó encantado y le aconsejó no estudiar para preservar su individualidad. Así comenzó su camino hacia la fama. Isabella se comunicaba fácilmente con el público, sus actuaciones siempre estaban llenas y sabía penetrar en la profundidad del romance, dirigiéndose no a la sala, sino a cada oyente personalmente.
Esto continuó hasta la década de 1930, cuando los romances comenzaron a considerarse burgueses y, de hecho, fueron prohibidos. Yuryeva se retiró del escenario, pero volvió a cantar durante la Gran Guerra Patria, actuando frente a los soldados en el frente. Después de eso, fue casi olvidada durante 40 años.
El interés por los antiguos romances resurgió durante la Perestroika, y Yuryeva, que había actuado en la época del zar, podía conmover al público hasta las lágrimas. Isabella Danilovna sobrevivió a la Unión Soviética y dio su último concierto en 1999, cuando ya tenía 100 años. Madame Anshlag falleció el 20 de enero de 2000 y fue enterrada en el cementerio Donskoy en Moscú.
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