Hoy en día, la Tercera Calle de Tretyakov en Moscú es conocida como una calle de boutiques, donde se encuentran tiendas de marcas mundiales. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, este lugar lucía igualmente impresionante. Según la leyenda urbana, el paso surgió por casualidad. Pavel Mikhailovich Tretyakov, un conocido mecenas, una vez llegó tarde a una cita y se quedó atrapado en un embotellamiento en la calle Nikolskaya. El lento movimiento del transporte le impidió llegar a tiempo a la reunión. Entonces, se le ocurrió la idea de crear un desvío a través de la calle Nikolskaya, que propuso a su hermano, el alcalde Sergey Mikhailovich.
Decidieron hacer el paso no solo funcional, sino también integrarlo armónicamente en la arquitectura de Moscú. El arquitecto Alexander Kaminsky se encargó del proyecto, integrando la entrada principal en la antigua muralla de la Ciudad China y decorándola en estilo ruso: las puertas estaban adornadas con un alto campanario, almenas y torres con agujas. Con el tiempo, las plazas libres comenzaron a ser alquiladas por las principales empresas comerciales. Aquí se abrieron puntos de venta de las fábricas de perfumes Brokar y Ralle, y más tarde, la Casa Comercial de William Gabü. La vitrina de su tienda atraía la atención con caros relojes de bolsillo, de pared y de pie, así como con joyas.
En la década de 1870, también era popular la tienda del comerciante Alexeev, donde se podían comprar vestidos de dama, trajes, blusas y abrigos, así como té de Ceilán natural. Con el tiempo, el paso se convirtió en una verdadera Meca para los amantes de la moda. Aquí se podían ver lujosos carruajes y caballeros en costosos atuendos. La Tercera Calle de Tretyakov vivió a lo grande hasta la década de 1920. En la época soviética, las tiendas cerraron y los edificios fueron ocupados por instituciones administrativas. Solo en el siglo XXI, el paso recuperó su antigua apariencia.
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