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Andréi Ivanovich Tekutyev

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Siberia siempre ha sido un verdadero Klondike ruso desde el punto de vista empresarial. Esto lo entendían tanto los empresarios de antes de la revolución como aquellos que no temían trabajar y pensar, ganando allí millones. A finales del siglo XIX, el comerciante y mecenas Andréi Ivanovich Tekutyev acumuló un capital significativo. Nació en 1838 en una familia de campesinos en el pueblo de Borki, en el distrito de Tyumen. Desde pequeño ayudaba a su padre en el curtido de pieles, y luego se mudó a la ciudad, donde trabajó un tiempo como dependiente.

A principios de la década de 1860, Tekutyev decidió emprender su propio negocio. No tenía un gran capital inicial, así que comenzó con poco: comerciaba con pequeños lotes de harina y cargaba él mismo los pesados sacos hasta los carros de los compradores. A pesar del dolor de espalda y la fatiga, los ingresos de hasta 600 rublos al mes compensaban todas las dificultades. Pasaron casi 20 años para que pudiera "levantarse".

En 1879, Andréi Ivanovich invirtió en un molino de vapor, comprando costoso equipo americano e instalando dos dinamos para la producción de electricidad. El molino comenzó a generar buenos ingresos. Tekutyev no gastaba el dinero sin pensar, sino que lo invertía en otros proyectos: una fábrica de velas, un matadero, una compañía de barcos de vapor. Después de unos años, su volumen de comercio superó 1 millón de rublos al año. Aun así, no olvidaba ayudar a su ciudad natal. Con sus fondos se construyeron un hospital, una escuela de oficios, un elevador, así como se repararon caminos y se reforzó el malecón.

Además, Tekutyev financió la construcción del primer teatro de piedra en Siberia y lo mantuvo hasta su muerte, permitiendo a los trabajadores de sus empresas asistir gratuitamente a las funciones. Su filantropía no pasó desapercibida. En 1906, por iniciativa de los ciudadanos, a Andréi Ivanovich se le otorgó el título de "Ciudadano Honorario de Tyumen". Falleció en 1916, dejando una huella brillante en la historia no solo del comercio de Tyumen, sino de toda Siberia.

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