Los gigantescos relojes impresionan por su precisión: la construcción de bronce y granito muestra la hora con un margen de error de menos de diez minutos en días despejados.
Estos relojes de sol fueron regalados a Bélgorod en honor al Día de la Liberación y fueron creados por el escultor Taras Kostenko. La composición de once metros es interesante porque durante el día el reloj cuenta los minutos, y por la noche en la esfera aparecen estrellas luminosas que forman constelaciones del hemisferio norte de la Tierra.
El autor trabajó en esta original estructura durante dos meses, y su inauguración tuvo lugar el 4 de agosto de 2008, en honor al 65 aniversario de la liberación de Bélgorod de las tropas fascistas.
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