Alexander Nikolaevich Pól, aunque se graduó de la facultad de derecho de la Universidad de Dorpat, estaba verdaderamente apasionado por la arqueología. Le encantaba explorar los alrededores y a menudo se aventuraba a los rincones más remotos. En el verano de 1866, su camino lo llevó a Dubovaya Balka, en la orilla derecha del río Saksagán, cerca de Kryvyi Rih. Allí, en los profundos barrancos, Pól esperaba encontrar antiguos artefactos, pero en su lugar descubrió mineral de hierro. Al darse cuenta de que había encontrado un rico yacimiento, envió muestras para su análisis a Alemania. Los especialistas alemanes confirmaron que el mineral era de excelente calidad, con un contenido de hierro de hasta el 70%, algo que no se encontraba en otros países de Europa.
Sin embargo, surgió un problema: cómo organizar la extracción del mineral. Pól no tenía ni experiencia ni recursos para tal proyecto. Buscó apoyo financiero de las autoridades, pero durante varios años sus proyectos quedaron sin atención. Finalmente, Pól decidió arriesgarse: hipotecó sus bienes e invirtió todos sus fondos en el desarrollo del yacimiento. Con el tiempo, las minas comenzaron a generar ingresos.
El mineral extraído en Dubovaya Balka se vendía a la "Sociedad Novorossiya de Yuz", que producía hierro fundido y rieles. El mineral se transportaba en carretas más de 400 km hasta Yuzovka (hoy Donetsk). Se necesitó construir un ferrocarril, y Pól atrajo a inversores extranjeros. Para 1884, las líneas ferroviarias conectaban todos los centros industriales del este de Ucrania.
Ekaterinoslav, antes un pequeño y poco notable pueblo, se convirtió en un gran asentamiento. En la celebración del centenario de Ekaterinoslav, el alcalde Yakovlev destacó la contribución de Pól, diciendo: "Su energía, incansable actividad y enormes gastos hicieron que nuestras riquezas de mineral de hierro fueran conocidas no solo en nuestro país, sino en toda Europa."
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