Pereslavl-Zalesski, ubicado a orillas del lago Pleshcheyevo, ha jugado un papel importante desde el siglo XIII como un punto clave en la ruta del centro de Rusia hacia el norte. Aquí pasaba la "ruta real", por la que se transportaba pieles a la capital.
A finales del siglo XVII, las tierras alrededor del lago se convirtieron en un lugar favorito de descanso para la familia real, que venía aquí en peregrinación. En la Sloboda de los Pescadores vivían pescadores que capturaban rypushka para la mesa real, y en los bosques cercanos se llevaban a cabo cacerías reales.
En 1688, el joven zar Pedro I comenzó la construcción de una flota de diversión en el lago Pleshcheyevo. Su entorno no tomaba en serio esta afición, sin embargo, Pedro continuó construyendo bordas y pequeñas galeras, participando activamente en el proceso. Supervisaba el progreso de los trabajos, controlaba la calidad de los materiales y fomentaba la formación de maestros constructores de barcos.
En 1692, la flota fue botada al agua, y en honor a este evento se llevó a cabo un desfile solemne, donde los barcos demostraron diversas maniobras y técnicas de combate.
En 1722, el emperador Pedro I emitió un decreto para preservar los restos de los barcos y yates construidos para el lago Pleshcheyevo, perpetuando la memoria de la primera flota de combate de Rusia. Sin embargo, en 1783, un incendio destruyó la mayor parte de los barcos. Solo sobrevivió milagrosamente el bote "Fortuna", que hoy se conserva en el museo "Bote de Pedro I" en Pereslavl-Zalesski.
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