Hoy en día, en las ciudades rusas e incluso en algunas aldeas, se pueden ver ventanas de plástico. En el pasado, esto no existía, y el vidrio se consideraba un material muy caro, por lo que la gente utilizaba medios improvisados.
En la Antigua Rusia, nuestros antepasados a menudo estiraban payuś, una bolsa de película donde se encuentra el caviar de los peces, sobre pequeñas ventanas. Lo estiraban y enrollaban en varias capas, obteniendo un análogo turbio pero transparente del vidrio, que dejaba pasar la luz. A veces, los campesinos utilizaban la piel clara de grandes peces de carpa, la limpiaban de escamas, la secaban al sol y la colgaban en las ventanas. También era popular el uso de la vejiga de buey. En invierno, a veces se ponía hielo.
Sin embargo, el material más popular en Rusia era la mica, un mineral natural en capas. La extracción y el pulido de mica se consideraban un oficio importante. La mica rusa era una de las mejores de Europa y se llamaba "muscovita". Sin embargo, era cara, y solo los príncipes, nobles boyardos y a veces campesinos adinerados podían permitírsela. Con el tiempo, la extracción y el procesamiento de mica se expandieron, y se comenzó a utilizar ampliamente en toda Rusia.
Es interesante que la "muscovita" no solo dejaba pasar la luz, sino que también protegía la casa del viento, los insectos y los pequeños animales. Desde el siglo XVII, en Rusia comenzaron a poner vidrio en las ventanas, pero al principio solo en los palacios reales, ya que era muy caro. Sin embargo, el progreso no se detuvo, y los maestros rusos rápidamente dominaron la producción en masa de vidrio, que gradualmente reemplazó a la mica.
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