Uno de los vestigios del pasado totalitario en Kronstadt es una modesta piedra conmemorativa, instalada en el lugar donde se encontraba la catedral de San Andrés, destruida por el poder soviético, construida en 1817. Este signo se encuentra en el Parque Ekaterininski y es una piedra maciza que pesa 3300 kilogramos. En su cara frontal hay una placa con la inscripción:
"En este lugar se erguía la catedral de San Andrés, donde durante 53 años sirvió el Gran Orante de la Tierra Rusa, el Santo Justo Padre Juan de Kronstadt. La catedral fue fundada en 1817 y destruida en 1932. Que esta piedra nos recuerde la necesidad de restaurar la sagrada reliquia profanada."
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