El escultor Yuri Orekhov era conocido por sus obras dedicadas a Alexander Pushkin. Además de los monumentos en París y Roma, en 1999 se instaló su estatua del gran poeta ruso en el parque Oberlaa de Viena. Orekhov representó a Pushkin en un tradicional frac con un bastón en las manos. Este monumento fue donado a Viena por el gobierno de Moscú.
Aunque el propio Alexander Sergeyevich Pushkin nunca estuvo en Viena y no tuvo conexión directa con ella, su obra ha trascendido desde hace tiempo las fronteras de Rusia. Tras breves negociaciones entre políticos austriacos y rusos, se decidió erigir un monumento a Pushkin en Viena, coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento del poeta.
El proyecto se llevó a cabo con éxito: Yuri Orekhov, quien ya había creado monumentos a Pushkin, desarrolló una nueva escultura. Esta fue aprobada, y en el verano de 1999 se llevó a cabo la inauguración solemne del monumento. Con el tiempo, el monumento ha perdido parte de su presentación original, pero sigue siendo un adorno de Viena y del parque Oberlaa.
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