La industria del petróleo en nuestro país comenzó a desarrollarse activamente desde la década de 1860. Penza, aunque en otro aspecto, no se quedó atrás en este proceso. En la ciudad había tiendas especializadas en la venta de combustible, como la que se encontraba en la calle Moscú, 12.
Oficialmente, la tienda se llamaba "Sociedad de producción de aceites 'Ragozin y compañía'", pero aquí se comerciaba no solo con aceites, sino también con queroseno, sebonafta, oleonido, astralina y otros productos químicos. El negocio era bastante rentable, y especialmente interesante es el destino del propietario de la tienda, Víctor Ragozin. En su juventud trabajó en la compañía de vapores "Druzhina", que se dedicaba al transporte de combustible, y notó que los desechos de petróleo simplemente se vertían. Entonces se le ocurrió la idea de reciclar estos desechos. Ragozin dejó su trabajo en la compañía de vapores y comenzó a buscar inversores. Los accionistas construyeron una planta, que pronto comenzó a generar ganancias significativas. Así, Ragozin, comenzando como un simple marinero, se convirtió en millonario, realizando el verdadero "sueño americano". Su oleonafta era considerada la mejor del mundo, y en 1878, en la Exposición Mundial de París, el producto ruso recibió la Medalla de Oro.
Esta tienda no fue la única en Rusia, Ragozin tenía una amplia red de venta al por menor. Así, se comenzó a ganar dinero con el petróleo incluso en la época de la Rusia zarista.
En 1878, Ragozin construyó la mayor refinería de petróleo cerca de Yaroslavl. Sin embargo, en 1882 se descubrieron irregularidades financieras en las actividades de la Sociedad, y Ragozin fue destituido de la gestión de la planta, tras lo cual su Sociedad dejó de existir. Sin embargo, el destino le dio a Ragozin la oportunidad de continuar su actividad en Bakú, a donde se mudó en 1883 y se unió a la gestión de la Sociedad "S. M. Shibaev y Co". Los logros de Ragozin en el campo de la refinación de petróleo se caracterizan mejor por las palabras de D. I. Mendeléyev: "la producción de aceites lubricantes de petróleo surgió gracias a su enérgica iniciativa en la década de 1870. Es de gran importancia para el desarrollo de toda la industria petrolera rusa. El ejemplo de Ragozin permanecerá para siempre en la memoria de los rusos."
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