Después de una larga preparación, cinco participantes de la expedición se dirigieron al polo con esquís, acompañados por 52 perros que transportaban cuatro trineos con alimentos, tiendas de campaña y otras cosas necesarias. Esto ocurrió el 20 de octubre de 1911. Los primeros 300 kilómetros de la ruta fueron previamente marcados con postes y banderas, y otros hitos establecidos incluso entre los depósitos para facilitar la navegación. El último de los depósitos fue visitado por los polares el 5 de noviembre en condiciones de densa niebla, y a partir de ahí su camino transcurrió por territorio inexplorado.
El 14 de diciembre a las 15:00, Amundsen y su equipo finalmente alcanzaron el Polo Sur.
¿Es posible imaginar que Amundsen podría haber logrado esto sin la ayuda de los perros?
¿Sabías que en el equipo de Amundsen había un conductor de trineo de Rusia?
Descubre qué papel jugaron nuestros perros en la expedición de los polares extranjeros.
Las respuestas se pueden encontrar en el Museo del Perro.
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