El faro Aniva, uno de los monumentos más notables de Sajalín, fue construido en 1939 en una pequeña roca llamada Sivuch'ya, cerca del inaccesible cabo rocoso Aniva. Esta zona es conocida por sus corrientes, frecuentes nieblas y bancos de rocas submarinas. Originalmente, el faro se llamaba en japonés, Nakashiretoko, en honor al cabo, pero más tarde fue renombrado como faro Aniva.
La construcción del faro fue complicada: todos los materiales fueron transportados por mar. Esto fue realizado por la tripulación del barco "Roshumaru", un barco especial que atendía las instalaciones de señalización japonesas. Las fuertes corrientes y las constantes nieblas dificultaban el trabajo. Tras finalizar la construcción, los constructores regalaron una copia reducida de la torre al emperador japonés.
El faro es una torre circular de hormigón con una pequeña adición lateral, integrada en una base ovalada. La altura de la torre es de 31 metros, y la luz se encuentra a 40 metros sobre el nivel del mar. La torre tiene 9 pisos. En el sótano se ubicaban un generador diésel y una batería. El primer piso con la adición albergaba la cocina y un almacén de alimentos, el segundo, la sala de radio, la sala de máquinas y la guardia. En el tercer, cuarto y quinto pisos había habitaciones para 12 personas. En la parte central de la torre pasaba un tubo, dentro del cual estaba suspendido un péndulo de 270 kilogramos, que se activaba cada tres horas para el funcionamiento del sistema óptico. El alcance del faro era de 17,5 millas.
A pesar de los significativos daños, el faro es visitado activamente por turistas que llegan en embarcaciones privadas y personales.
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