En la región de Nizhni Nóvgorod se encuentra la ciudad de Volodarsk, que en tiempos pre-revolucionarios era conocida como la aldea de Mysy. Aquí vivía el rico comerciante Nikolai Bugrov, quien, siendo originario de una familia simple de viejos creyentes, acumuló una fortuna comerciando con harina y fue incluso el principal proveedor de granos para el ejército imperial ruso. Sin embargo, gastó gran parte de sus fondos en ayudar a los necesitados, construyendo albergues, hospitales, refugios y escuelas. Su credo de vida era simple: 45% de los ingresos para el desarrollo del negocio, 45% para la caridad, y el resto a su discreción.
En la ciudad, Bugrov se destacaba por su casa, construida en estilo neorruso. La casa estaba adornada con marcos de ventanas fantásticos, patrones intrincados, porches y balcones con techos inclinados, recordando a un palacio principesco. Por dentro, la casa era modesta, reflejando el estilo de vida ascético del propietario, pero contaba con calefacción y un baño, lo que en esos tiempos se consideraba un lujo. La mansión, que los lugareños llamaban la Casa de Cuento, embellecía todo el pueblo. Detrás de la casa había un hermoso jardín con árboles de coníferas.
En 1911, Nikolai Bugrov falleció repentinamente, sin dejar herederos. La casa estuvo vacía durante mucho tiempo, y bajo el gobierno soviético fue nacionalizada, convirtiéndose en la Casa de los Pioneros. Los interiores fueron significativamente alterados, y el jardín fue parcialmente talado. Afortunadamente, el propio palacio se ha conservado, y actualmente alberga un museo local.
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