En la ciudad serbia de Sremski Karlovci, en la calle Stratimirovića, se encuentra la casa número 36, que fue construida hace más de cien años. Aunque en Rusia pocos conocen su importancia, este edificio guarda una historia significativa.
Todo comenzó en la década de 1920, cuando miles de emigrantes rusos blancos, escapando de las persecuciones en la URSS, llegaron a Yugoslavia. Entre ellos estaba el barón Pedro Nikolaevich Wrangel, comandante del Ejército Ruso. En 1922 se mudó al Reino de serbios, croatas y eslovenos, donde ya se encontraban sus compañeros y otros refugiados rusos.
El barón Wrangel vivió en esta casa en Sremski Karlovci casi seis años junto a su familia. Los lugareños lo respetaban profundamente y transmitían historias sobre él a sus hijos, gracias a lo cual la memoria del barón sigue viva hoy en día. En el siglo XXI, se instaló una placa conmemorativa en la casa, recordando al famoso inquilino, a quien aquí se recuerda y se ama.
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