Según un residente local, el campanario del pueblo se ha conservado gracias a los esfuerzos de los habitantes, quienes "lo defendieron ante el poder soviético". La iglesia fue desmantelada para obtener ladrillos para las necesidades del koljós, pero el campanario se dejó bajo la presión de la opinión pública. Sin embargo, más tarde hubo intentos de volar la estructura conservada, e incluso se emitió una orden correspondiente por parte de la dirección local. No obstante, el decreto "destructivo" no se cumplió, ya que los habitantes locales volvieron a defender su campanario. Sus esfuerzos tuvieron éxito, y el campanario se ha conservado bien hasta nuestros días.
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