Cada persona que entra en el pueblo nota de inmediato el templo de San Miguel Arcángel, que se encuentra en la cima de una colina. Debajo de él, apenas visible, está la fuente que le dio al pueblo el nombre de Kluch Blanco. Según la leyenda, el manantial comenzó a brotar de repente hace más de 150 años, y pronto los pastores descubrieron aquí un ícono de San Miguel Arcángel.
El padre Anatolio, actual rector de la iglesia, contó que el edificio de madera fue construido con los fondos de los feligreses hace 130 años, en 1877. Según datos de archivo, la iglesia tenía dos altares: el principal, en honor a San Miguel Arcángel, y un lateral, en honor a San Nicolás el Milagroso. En 1935, la iglesia fue cerrada, el campanario fue destruido, las campanas fueron arrojadas al suelo y fundidas. Los habitantes del lugar desmantelaron los íconos para llevarlos a sus casas, pero no todos pudieron ser salvados: muchos fueron quemados, al igual que todos los libros ortodoxos. El propio edificio fue remodelado para convertirse en un club rural.
A principios de la década de 1980, en una reunión de los habitantes, se decidió restaurar la iglesia, pero para ello se requería un permiso de Moscú. Los habitantes del pueblo solicitaron a la capital en dos ocasiones, y solo en el tercer intento recibieron una respuesta positiva. El 20 de septiembre de 1989 se inauguró el templo, que se convirtió en el octavo en funcionamiento en la región de Uliánovsk.
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