Anastasia Mikhailovna Gureeva, originaria de la antigua aldea de Nevadyevo, de soltera Mamónova, recuerda que entre aproximadamente 1910 y 1915 los feligreses construyeron una capilla de madera en el cementerio local, dedicada a Nicolás el Milagroso. Dentro de la capilla se colocaron diversas iconos, había una pequeña mesa de madera y bancos, y sobre la mesa había candelabros. En aquellos tiempos, la capilla estaba bien equipada con todo lo necesario. Anastasia Mikhailovna recuerda que se cuidaba de la capilla: se realizaban reparaciones y se mejoraba el interior. Sin embargo, con el tiempo, cuando la aldea entró en declive y la iglesia fue destruida, la capilla se volvió deteriorada. Hoy en día, en Nevadyevo no hay residentes permanentes, y la aldea gradualmente se cubre de hierba, arbustos y árboles.
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