En 1905, Anna Yakovlevna Perlova donó este edificio para crear un hospital monástico con consultorio, para brindar atención médica a las hermanas y a los habitantes locales. El hospital contaba con varias salas con 60 camas, y el consultorio atendía hasta doscientos pacientes al día.
Hoy, el hospital vuelve a funcionar. En la planta baja se encuentra un hospital con diez camas, así como un consultorio con sala de recepción, sala de curas, sala de fisioterapia, laboratorio y sala de procedimientos. También hay un consultorio dental y un espacio para la esterilización centralizada. La atención médica es proporcionada por hermanas con formación médica, entre las cuales hay médicos, paramédicos y enfermeras.
En el segundo piso se encuentran los talleres monásticos: sastrería y bordado en oro.
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