Hasta la Revolución de Octubre, el castillo pertenecía a un noble alemán llamado Grendbaum. Desde la ventana de su dormitorio, con la ayuda de un telescopio, podía observar toda la zona: los campos desde el bosque Shchetinny al este hasta el bosque Saltykov al sur y hasta la fábrica Polivanov al oeste. Al norte se encontraba el bosque Zapovedka. Junto a la casa del noble había una fábrica de ladrillos, y para todos los edificios se utilizaron exclusivamente materiales locales. La fábrica continuó funcionando tanto durante el koljós como durante el sovjós.
La piedra para los cimientos se extraía en el pequeño bosque dorado, que se encuentra al sureste del pueblo. La piedra caliza, que es una arcilla blanca, se tomaba en el barranco Vindovishche en el lado sur del pueblo. En la mezcla para la mampostería se añadían huevos, gracias a lo cual las paredes se han conservado hasta nuestros días.
Bajo el noble se construyó una iglesia y una escuela parroquial con vivienda para el maestro. El territorio de la finca fue embellecido: un invernadero, un cerezo y huertos de manzanas rodeaban avenidas de álamos y tilos. La finca estaba adornada con rosas, lilas, espino y escaramujos. Cerca, en la colina, se había asignado un terreno para cultivos de melones, donde se cultivaban exitosamente sandías.
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