La calle Moscovska en Saratov es famosa por sus atracciones, y una de las más notables es la casa número 116, conocida como el Garaje Sokolov e Ivanov. La característica de este edificio es el automóvil que parece listo para descender del techo. Originalmente, el edificio fue construido para una tienda de muebles y espejos, pero el negocio no prosperó y fue vendido. Los nuevos propietarios fueron Stepan Sokolov y Zajarij Ivanov, quienes abrieron aquí un garaje. En su salón se podían adquirir automóviles de diversas marcas, así como gasolina, aceites, neumáticos y repuestos. También funcionaba una estación de servicio. Según la publicidad de la época, las reparaciones eran realizadas por especialistas de alta calidad. Los negocios de los emprendedores iban bien, y más tarde abrieron un departamento de venta de bicicletas y motocicletas.
En 1913, Sokolov e Ivanov decidieron decorar de manera inusual su garaje, instalando un coche en el techo que daba la impresión de movimiento. Sin embargo, solo Zajarij Ivanov se quedó a cargo del negocio, ya que con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Sokolov fue llamado al frente. La guerra trajo cambios a la vida, y Zajarij tuvo que organizar cursos para conductores militares. En cuatro años, sus especialistas formaron a más de 200 choferes y mecánicos. Ivanov continuó la formación de conductores también en la época soviética, pero por otra razón. El garaje fue nacionalizado, y para obtener algún ingreso, aceptó trabajar como profesor en su propio salón.
Sin embargo, lo más interesante de esta historia es cómo el Garaje Sokolov e Ivanov fue inmortalizado por el escritor Ilya Ilf. En la década de 1920, al visitar Saratov, vio el inusual salón con un coche en el techo y escuchó la historia sobre el antiguo propietario del garaje. Más tarde, al trabajar en la novela 'El ternero de oro', Ilf recordó este episodio e hizo de Zajarij Ivanov el prototipo del chofer Adam Kozlevich. Hoy, el edificio ha sido restaurado y ha mantenido su aspecto histórico junto con el famoso bajorelieve y esculturas.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sea el primero.
Para dejar un comentario, inicie sesión con Google.