Hoy en día, a menudo se puede escuchar que las centrales eólicas podrían ser una alternativa a las hidroeléctricas que conocemos. En Estados Unidos y Europa Occidental ya se utilizan activamente. Estas "molinos" podrían haber aparecido en nuestro país hace casi 100 años gracias a la idea del inventor autodidacta de Kursk, Anatoly Georgievich Ufimtsev. Su proyecto era experimental: una pequeña central eléctrica proporcionaba electricidad solo a su casa y taller. Además, gracias a un volante de inercia de 360 kg, ubicado en una cámara de vacío, la estación podía generar corriente incluso en días sin viento durante varias horas. Más tarde, otro inventor, Vladimir Vetchinkin, se unió al proyecto. Juntos realizaron cálculos para diferentes regiones del país y llegaron a la conclusión de que la energía rusa podría basarse también en la energía eólica. Sus ideas estaban adelantadas a su tiempo casi un siglo, pero no lograron llevar a cabo sus planes.
Sin embargo, Anatoly Ufimtsev no solo era conocido por sus centrales eólicas. En 1906, mejoró las lámparas de queroseno, añadiendo tapas metálicas de varios metales y aleaciones, lo que permitió que las lámparas duraran más. Estas lámparas comenzaron a instalarse en Kursk y en ciudades de Crimea.
Además, el inventor estaba interesado en la aviación. A principios del siglo XX, creó un inusual aparato volador, el esferoplano, que se asemejaba a un platillo volador. Sin embargo, en 1909, un huracán destruyó su creación. Ufimtsev también propuso una innovación que se utilizó durante más de medio siglo: hacer el eje del motor de avión hueco, para que pudiera servir como cañón de ametralladora.
El talentoso ingeniero falleció a la edad de 56 años, el 10 de julio de 1936. Desafortunadamente, después de su muerte, su taller fue saqueado y muchos valiosos proyectos de sus inventos se perdieron.
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