Hoy en día, si tiene prisa, lo más fácil es llamar a un taxi que llegará en unos minutos. A principios del siglo XX, los cocheros desempeñaban el papel de los taxistas modernos, y su principal estación se encontraba cerca del actual cine "Rodina".
El transporte de pasajeros en carruajes estaba regulado por reglas especiales establecidas por la Administración Municipal de Penza. Solo podían conducir un carruaje personas de entre 18 y 60 años, con buena vista, oído y reflejos. También se requería que el caballo estuviera en excelente estado físico y no estuviera agotado. Un anciano, elegido entre los cocheros, supervisaba el cumplimiento de estas reglas. Sin embargo, las autoridades a menudo no prestaban atención a la aplicación de estos requisitos. Entre los cocheros existía una dura competencia: al levantar la mano, varios carruajes se lanzaban hacia el cliente, arriesgando atropellar al pasajero. El costo del viaje se determinaba según la división de Penza en tres distritos. Por ejemplo, el viaje desde el actual cine "Rodina" hasta la estación de tren Penza-I costaba 45 kopeks, y si se viajaba más allá hacia la fábrica de tubos (Zif), había que pagar 15 kopeks adicionales. En general, los servicios de los cocheros en Penza eran bastante caros.
Además, se podía pedir un carruaje por un tiempo determinado, y una hora costaba 60 kopeks. En días festivos, el viaje resultaba significativamente más caro.
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