Después de la Guerra Civil, los emigrantes rusos comenzaron a establecerse en Madagascar. Entre ellos destaca Vladimir Frizel, cuyo nombre está inmortalizado en una placa conmemorativa en el aeropuerto internacional de Madagascar "Ivato", instalada por iniciativa de la embajada rusa.
Vladimir llegó a la isla en 1945 como ingeniero. En ese momento, Madagascar, siendo una colonia francesa, estaba rezagado en desarrollo y necesitaba especialistas en construcción moderna, lo que le abrió grandes oportunidades. Recibía encargos tanto de clientes privados como de grandes empresas, trabajando en construcción tanto individual como industrial.
Entre sus obras se encuentran la mezquita en la isla de Reunión, el moderno edificio del Ministerio del Interior de Madagascar con una sala de conferencias única, el aeropuerto internacional, el edificio del Banco Central, así como numerosas villas, cines y fábricas. Estos proyectos se convirtieron en una contribución significativa del arquitecto ruso al desarrollo de su nuevo hogar.
Hoy en día, hay alrededor de 130 rusos viviendo en Madagascar, la mayoría de los cuales se concentran en Antananarivo, y el resto, en las provincias.
En 2005, se registró oficialmente la Asociación de compatriotas rusos en Madagascar. Fue presidida por Maria Vorobieva, ciudadana rusa que reside permanentemente en la isla, y el presidente honorario fue Kirill Tikhomirov, ciudadano francés y descendiente de emigrantes del Imperio Ruso.
El idioma ruso sigue vivo entre los compatriotas. Se enseña en los liceos y universidades de Madagascar, y los profesores y estudiantes participan activamente en eventos organizados conjuntamente con la diáspora rusa y la escuela de la Embajada.
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