Los científicos sugieren que en la antigüedad se utilizaban balas pesadas para disparar desde morteros. Estas balas fueron descubiertas en las murallas de la Catedral de San Sofía en el siglo XIX, pero su ubicación había permanecido desconocida hasta ahora.
"Lo más probable es que las balas sean del siglo XV al XVII y estaban destinadas a morteros, armas de artillería utilizadas para disparos en parábola. Existen otras versiones, como que son proyectiles para máquinas de lanzamiento o que se arrojaban desde las murallas sobre los enemigos, pero estas suposiciones son menos probables. Los documentos confirman la presencia de morteros en Novgorod en el siglo XVII", informó Ilya Jokhlov, investigador principal del museo.
Los restauradores se encargarán de secar y limpiar varias balas. En la primavera de este año, serán exhibidas en la exposición "Fortificaciones de la Antigua Novgorod", que se abrirá en la restaurada Torre Alexeyevskaya.
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