En 1977, el pueblo de Dubrovka fue excluido de los registros por decisión del comité ejecutivo de la región de Penza, ya que de hecho había dejado de existir. Sin embargo, dejó una huella notable en la historia no solo de la provincia de Penza, sino de todo el país. La historia es la siguiente...
En invierno de 1911, el conocido periodista moscovita Vladimir Korolenko llegó al pueblo de Dubrovka en el distrito de Kolysheisky para visitar a sus parientes. En el silencio del pueblo, también trabajaba en el relato "La costumbre ha muerto", que, sin embargo, no logró terminar. Los rumores sobre la visita del famoso periodista se difundieron rápidamente, y pronto se reunieron campesinos en Dubrovka. Le contaron que al terrateniente Shesterinin le habían robado dos cofres de la despensa por la noche. El noble, molesto, invitó al oficial Ivanov y a los guardias para investigar. Para asegurar el éxito de la investigación, Shesterinin puso sobre la mesa una caja de vodka y aperitivos. "Los campesinos eran llamados a la casa y eran brutalmente golpeados para obtener confesiones", escribió Korolenko. "Los golpeaban con látigos, varas de hierro, les desgarraban los labios, los estrangulaban con las manos. Había tanta sangre en las paredes y en el suelo que tuvieron que dejar entrar a los perros para que lamieran esa sangre".
Korolenko publicó este caso, y tuvo un amplio eco. Para los policías, el asunto terminó mal, fueron condenados por abuso de poder.
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