En 1889, por iniciativa de Petr Alabin, se instaló en la plaza un monumento a Alejandro II, que se convirtió en el primer monumento en Samara. Después de la revolución, lo cubrieron con tablones y lo desmantelaron, y en el pedestal liberado apareció el monumento a V. I. Lenin. El autor de este nuevo monumento fue el conocido escultor M. Manizer. Recreó la imagen de Lenin, basándose en noticieros y fotografías tomadas en Gorki, y lo presentó en un aspecto cotidiano inusual para esa época. En 1929, A. Ulyanova-Elizarova visitó Samara, quien aprobó el monumento, señalando que era "externamente muy parecido".
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