El cruce de Suvorov por los Alpes es un evento histórico que muchos conocen. En el siglo XVIII, cuando Napoleón buscaba establecer su dominio en Europa, el comandante ruso lo obligó a reconsiderar sus planes militares, entrando en Suiza a través del inaccesible paso de San Gotardo. En 1898, cien años después, cerca del Puente del Diablo, junto al pueblo de Andermatt, se erigió un monumento por iniciativa y fondos del príncipe Sergey Golitsyn. Es una cruz de doce metros tallada en la roca, con la inscripción en letras de bronce: "A los valientes compañeros del generalísimo mariscal conde Suvorov, de Rymnik, príncipe de Italia, que perecieron al cruzar los Alpes en 1799". Junto a ella se encuentra una espada de bronce con una corona de laurel.
La comunidad de Ursern, sin notificar a las autoridades suizas, decidió ceder gratuitamente a Rusia un terreno para la instalación del monumento. Desde entonces, la roca con el monumento, una pequeña plataforma y el camino hacia él se consideran territorio ruso. Es interesante que el gobierno suizo se enteró de esto solo en la década de 1970. La construcción del monumento duró tres años. En la ceremonia de inauguración, el general del ejército suizo Heinrich von Segesser aseguró que los suizos protegerían celosamente esta cruz, y que nadie la profanaría, ya que por San Gotardo nadie más pasará con guerra.
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