El siglo pasado estuvo marcado por guerras sangrientas, y en medio de dos conflictos mundiales se perdieron las guerras locales en Afganistán y Chechenia, que cobraron miles de vidas. Entre los caídos en estas guerras había residentes de Azov, cuya memoria fue perpetuada en un obelisco de mármol, inaugurado el 1 de junio de 2004 en la Plaza de la Victoria en Azov.
El autor del monumento fue el arquitecto principal de la ciudad, Vladimir Fomenko, quien realizó la idea propuesta por el consejo de mujeres de la ciudad tras una reunión con las madres de los soldados caídos el 25 de noviembre de 2002.
El monumento consiste en una estela vertical de cuatro metros de mármol blanco, simbolizando la vida del soldado. Dos cortes en la parte superior representan las dos guerras sin sentido, la afgana y la chechena, que destruyeron esta vida. De mármol blanco emergen dos lenguas de llamas de granito rojo, convirtiendo todo lo vivo en cenizas. En el monumento están grabados en letras doradas los nombres de 34 azovianos caídos, todos ellos no mayores de 20 años. El monumento fue fabricado en el taller 'Monolit' bajo la dirección de Oleg Shevchenko. Este monumento guarda la memoria de los soldados caídos en guerras que no eran necesarias para nadie.
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