En 2009 se instaló un monumento al oso en la calle Pervomaiskaya en Yaroslavl, que rápidamente se convirtió en una popular atracción turística. Ahora, cada turista se esfuerza por frotar la escultura y pedir un deseo, con la esperanza de que el buen oso cumpla sus sueños. Los habitantes locales incluso temen que, debido a tal popularidad, pronto no quedarán lugares intactos en la escultura. El monumento fue donado a la ciudad por una sociedad de mecenas y está relacionado con la leyenda de Yaroslav el Sabio, fundador de la ciudad. Según la tradición, después de aceptar el cristianismo, el enfurecido dios pagano Veles envió un feroz oso a la gente, que fue asesinado por el príncipe durante una cacería. Tras esta victoria, el príncipe decidió fundar un asentamiento en este lugar.
La escultura representa al oso en dinámica y tensión, como si estuviera trepando por el pedestal de piedra, persiguiendo a su presa o vigilando sus dominios. La inscripción en el pedestal dice: "Símbolo de Rusia, leyenda de Yaroslavl", haciendo referencia a los eventos históricos de la fundación de la ciudad. Cada hora, de 9:00 a 21:00, el oso emite un aterrador rugido, que a muchos les parece extraño y no se asemeja al verdadero rugido, más bien recuerda a un gorgoteo metálico.
El monumento es pequeño, el escultor decidió no hacerlo a tamaño natural, pero logró un asombroso parecido con un verdadero oso. La figura parece viva y lista para defender su territorio en cualquier momento.
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